sábado, 25 de septiembre de 2010

Viernes, 2 de abril de 1943


"Querida Kitty:


¡Ay! ¡Otro punto negro en mi haber! Anoche, cuando ya estaba acostada aguardando a Papá, que debía rezar conmigo, antes de darme las buenas noches, mamá entró, se sentó en mi cama y preguntó con mucha amabilidad:
- Ana, ya que papá no ha llegado aún, ¿quieres que recemos juntas esta vez?
- No, mamá - contesté.
Mamá se levantó, vaciló un poco y se dirigió lentamente hacia la puerta; se volvió de pronto, con un gesto de amargura en la cara, y dijo:
- Prefiero no enojarme. El cariño no puede imponerse.
Cuando cerró la puerta, tenía los ojos anegados en llanto.

Me quedé quieta, comprendiendo que la había rechazado brutalmente, pero sabía que no habría podido responderle de otra manera, ya no puedo fingir y no quería rezar con ella a disgusto. Lo que me pedía era simplemente imposible.
Sentí lástima de mamá, la compadecí de todo corazón pues por primera vez me di cuenta de que mi frialdad la dejaba indiferente. Su rostro reflejaba gran tristeza cuando dijo que el cariño no podía imponerse. La verdad es dura. Y también es verdad que mamá ha rechazado sus observaciones sin tacto y con su sentido de humor que encuentro sin gracia. Su corazón se estrujó al comprobar que todo amor entre nosotras ha desaparecido, así como el mío se estremecía al recibir cada día sus duras palabras.
Mi madre ha llorado largo rato y ha pasado la noche en blanco. Papá ni me mira y cuando sus ojos se cruzan con los míos, puedo leer en ellos: ¿Cómo has podido ser tan mala, cómo le has podido causar esta pena a tu madre?
Ellos esperan que yo me disculpe, pero es imposible hacerlo en estas circunstancias, porque lo que he dicho es una verdad que tarde o temprano mamá se verá obligada a reconocer. La indiferencia que aparento ante las lágrimas de mamá y las miradas de papá es real. Por primera vez ambos se percatan de lo que siempre he sentido. No puedo sino apiadarme de mamá, quien ha encontrado en mí el reflejo de su propia actitud. Por mi parte he resuelto callarme, manteniendo las distancias; no evadiré ninguna verdad, sea la que fuere, pues cuanto más tarde en decirla, más costará oírla.
Tuya, Ana."


EL DIARIO DE ANA FRANK.


Ana Frank nació el 12 de junio de 1929, tres meses antes de que se desencadenara una depresión económica como nunca había sufrido el mundo industrializado. Hasta entonces, Frankfurt ofrecía una próspera vida comercial y de negocios, pero el padre de Ana quiso probar fortuna en la hermosa capital holandesa, Amsterdam; pero no sólo había abierto los brazos a los judíos esta ciudad, sino que también a otros perseguidos por sus creencias como los hugonetes del siglo XVI y los puritanos ingleses en el XVII. Estaba lleno de paz y libertad, que en 1933 comenzaría a decaer... cuando Adolf Hitler se hizo con el poder de Alemania. Ana tenía 4 años.

Ya en 1941, los judíos se veían obligados a llevar una estrella amarilla, a ceder sus bicicletas, tenían que ir a pie ya que no podían usar el tranvía ni conducir un coche, realizaban sus compras en establecimientos exclusivamente para judíos y en un tiempo de máximo 2 horas por la tarde. No podían salir después de las 8 de la noche, ni participar en deportes públicos, ni entrar en instalaciones deportivas, ni relacionarse con cristianos... Y lo peor, es que no solamente esto pasaba con judíos, sino también con gitanos, deficientes físico y mentales, y homosexuales.
Ana tuvo que ir a cursar la Segunda Enseñanza en una secundaria judía junto con su hermana Margot, unos dos años mayor que ella, y a la que quiso con toda su alma.

Ella, su familia, y otra familia más, tuvieron que mudarse a un Anexo Secreto, donde llegaban todas las noticias de las derrotas alemanas y fueron devolviendo la esperanza a sus ocupantes de que su salvación podía hallarse próxima, pero la Resistencia holandesa con sus sabotajes encendían aún más los ánimos de las fuerzas de ocupación y los alemanes contestaron a ellos y los procesos y fusilamientos estuvieron a la orden del día. En 1944, cuando la guerra iniciaba su ocaso favorable a los aliados, las deportaciones a los campos de concentración y exterminio se hicieron masivas.

El 4 de agosto de 1944, asaltó el Anexo Secreto la policía secreta del Estado nazi, dirigida por Himmler, y sus ocupantes con la familia Frank a la cabeza, fueron detenidos, y enviados a Westerbok como primera parada hacia el terrible campo de exterminio polonés de Austwitz.

En enero de 1945 los aliados alcanzaron el Rin, pero el tifus había acabado ya con los prisioneros del campo. Ana presenció la muerte de su hermana mayor Margot, así como la de la señora Van Daan (madre de la otra familia que convivía con ella en el Anexo Secreto). Pudo ver a su amiga Lies en quien quizás encarnó el nombre de Kitty, la amiga ideal a quien dirige su Diario, y las dos lloraron por no haber podido vencer al destino, entonces que la liberación se hallaba tan cerca... Ana tenía la convicción de que su fin era cuestión de semanas y así falleció llena de paz y con la entereza que había demostrado en su vida. El mes de marzo de 1945 había iniciado ya su singladura, Ana todavía no había cumplido los 16... Dos meses después Holanda volvía a ser independiente.

Ana había redactado casi día a día las vicisitudes de la ocupación alemana de Holanda y más concretamente la de Amsterdam. El destino quiso que su Diario se conservara y llegada la ansiada paz, pudiera publicarse para convertirse en un testimonio de primer orden. Otto Frank, su padre, hizo circular en copias el Diario entre los conocidos, hasta una editorial lo publicó a bombo y platillo; pronto fue vertido a varios idiomas. El teatro y el cine se inspiraron en su argumento.

Ella no cesaba de repetir: Quiero seguir viviendo después de mi muerte, y gracias a su Diario, sin ninguna duda lo consiguió.


Martina.

(información sacada de la edición de la editorial Gernika, libro impreso en México)

1 comentario:

  1. Martina! Soy Delfi! Tu blog es precioso, que bien escribes!! Que interesante es todo! que guay! jaja
    Te paso la direccion de mi blog: www.collaresdecolores.tk
    :)

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